La ofensiva del Ejército en esta región, considerada el pulmón del mundo, ha permitido frenar daños ecológicos de gran magnitud y proteger los recursos naturales nacionales.
English
Abriéndose camino entre la espesa selva, los soldados del Batallón de Infantería de Selva 50 ‘Gral. Luis Acevedo Torres’, con sede en Leticia, avanzaron lentamente, con la misión de desarticular una red que ilegalmente explotaba los recursos minerales en los ríos del departamento.
La organización estaba compuesta por colombianos, peruanos y brasileros, quienes desde hace varios años extraían ilegalmente de los lechos fluviales, oro y otros minerales, sirviéndose de procedimientos perjudiciales para el medio ambiente, como la utilización de dinamita y otros explosivos.
Para lograr su cometido, las tropas se dividieron en varios grupos. Uno de ellos se instaló en la frontera, con la intención de cerrarles el camino a los delincuentes, ya que en anteriores ocasiones éstos habían huido hacia los países vecinos al detectar la presencia de la tropa. Otra patrulla realizaba el acercamiento hacia los ríos Putumayo y Cotuhe, en donde se había denunciado la explotación ilegal de minerales.
Al llegar a la zona, los soldados encontraron siete dragas, con las que los ilegales realizaban las excavaciones en el lecho de los ríos. El comandante del Batallón, Teniente Coronel Alberto Sepúlveda en declaraciones a este medio, señaló que cada una de estas máquinas podría llegar a costar alrededor de dos mil millones de pesos.
En el lugar, las tropas capturaron a 19 personas relacionadas con el negocio ilegal: 14 colombianos, cuatro brasileros y un peruano, quienes fueron puestos a disposición de la fiscalía y el Departamento de Migración del DAS, respectivamente.
El Vicepresidente de la República, Francisco Santos, en una visita realizada a la región en meses pasados, había urgido a las fuerzas militares a realizar más operaciones para la protección del medio ambiente y los recursos naturales en esta zona.
Contra el narcotráfico
Pero la explotación ilegal de recursos naturales no es la única amenaza que sufre el medio ambiente en esta región. A ella se suma el cultivo de sustancias ilícitas base para la producción de alcaloides.
De acuerdo con el pronunciamiento de la Vicepresidencia de la República en el Foro Interamericano contra las Drogas, los estudios señalan que “los campesinos que trabajan para el narcotráfico, por cada hectárea de coca destruyen 4 de selva, y por cada hectárea de amapola, 2.5 de bosque andino. En ese proceso queman 380 kilogramos de biomasa por hectárea. Entre 1987 y 1998 destruyeron 425.000 hectáreas, alrededor 152 millones de toneladas de biomasa”.
Biomasa es abreviatura de masa biológica, cantidad de materia viva producida en un área determinada de la superficie terrestre, o por organismos de un tipo específico; es decir que en esta depredación se pierden irremediablemente flora, recursos naturales y se produce desplazamiento de fauna y alteración de las cadenas alimenticias, erosión y pérdida o deterioro de fuentes hídricas, entre otros problemas.
En este sentido, las operaciones desarrolladas por el Batallón de Selva 50 durante los últimos 15 días permitieron la destrucción de tres cultivos de hoja de coca y dos laboratorios que estaban ubicados en el sector general de Piñuña, sobre el río Putumayo, en el Departamento de Amazonas.
Además de los plantíos y las cocinas de producción de cocaína, también fueron decomisados 12.000 proyectiles, una escopeta y tres armas cortas, además de abundante documentación de propiedad del Frente 1 de las Farc, que delinque en esta región.
En lo que va corrido del año, tropas del Ejército han destruido 733 laboratorios para el procesamiento de alcaloides, 2.594 hectáreas cultivadas con hoja de coca y 337 hectáreas de cultivos de amapola.
Redacción Página Web.