El General de la Policía Luis Mendieta, el Coronel Enrique Murillo, el Coronel William Donato y el Sargento del Ejército Arbey Delgado regresaron a la libertad –¡recuperaron su vida!–, gracias a una operación impecable que junto a Jaque, marcan una nueva etapa en las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia, la etapa del profesionalismo y el respeto por los Derechos Humanos.
La Operación Camaleón, con la que fueron rescatados cuatro miembros de la Fuerza Pública que habían sido secuestrados por las FARC en 1998, se une a la cadena de éxitos que las Fuerzas Militares han venido obteniendo por medio de las operaciones ‘Jaque’ y ‘Fénix’.
El país y la comunidad internacional reconocen hoy que la Política de Seguridad Democrática deja a los colombianos unas Fuerzas Militares y de Policía profesionales, modernas, eficaces, con grandes avances en materia de inteligencia, y con una gran capacidad de operación en el marco del respeto a los Derechos Humanos.
Un componente fundamental del Orden Público es el mantenimiento de la seguridad y convivencia ciudadanas. En este contexto corresponde al Ministerio del Interior y de Justicia diseñar y adoptar políticas orientadas a que los ciudadanos gocen de las condiciones necesarias para vivir con seguridad y en armonía.
En este marco, operaciones como ‘Jaque’, ‘Fénix’ y Camaleón no sólo representan un triunfo militar y el regreso a la libertad de los secuestrados, sino también son una muestra del fortalecimiento de las Fuerzas Militares y de Policía, en su capacidad de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, respetando sus Derechos Fundamentales.
Este nuevo golpe a las FARC deja en evidencia los grandes avances en materia de inteligencia durante estos ocho años, los cuales han sido fundamentales para el combate exitoso de este grupo narcoterrorista. Estrategias como la infiltración, la compartimentación de la información y el uso acertado de las fuentes humanas, así como el esfuerzo fiscal, de capacitación, modernización y lucha contra la corrupción, ven hoy sus frutos.
El impacto de estas operaciones en el grupo guerrillero, trasciende del plano militar al sicológico. En efecto, los recientes éxitos afectan la moral y la confianza de los miembros de grupos armados ilegales. De otro lado, tanto los capturados como los desmovilizados poseen información valiosa, que –al ser entregada– facilita la labor de las Fuerzas Militares y pone a los frentes a los que pertenecían en situación de vulnerabilidad.
Sea esta la oportunidad para expresar todo el apoyo y agradecimiento a la Fuerza Pública, y hacer al mismo tiempo un reconocimiento especial al Ejército Nacional en su aniversario, exaltando su honra, respetabilidad y prestigio en su invaluable tarea de enaltecer la Constitución y proteger al pueblo colombiano.
En esta gloriosa conmemoración de una de las instituciones más importantes de nuestro país, es preciso afirmar que cada éxito obtenido por los hombres y mujeres que hacen parte de ella, son motivo de celebración y júbilo para los ciudadanos, porque –con su sacrificio– cada victoria transforma a Colombia y teje un nuevo rumbo.