«Íbamos a hacer una emboscada según informaciones suministradas, el pelotón se dividió en dos, veinte soldados iban al frente y veinte apoyando. Aproximadamente a las 6:30 de la tarde empezamos a descolgar, después de estar caminando durante media hora, cogimos un terreno en forma de llano, en ese momento pisé una mina», relata el slp Pulgarín.
Oriundo de Urabá, Antioquia, el soldado profesional Cristian Pulgarín integra el equipo de voleibol sentado de las Fuerzas Militares; su gran desempeño le ha servido para ser parte de la selección Colombia de esta disciplina.
En 2012 ingresó a prestar el servicio militar y dos años más tarde, decidió continuar en la institución como soldado profesional. En medio de la maraña dio inicio a su nuevo reto, en la Móvil 7, en San José del Guaviare, para luego ir a las zonas veredales en Antioquia; más tarde estuvo presente en la creación de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 3, y finalmente en el Batallón de Despliegue Rápido N.° 9 en Ocaña, Norte de Santander, donde desafortunadamente ocurriría el hecho que le cambiaría la vida para siempre.
«Gracias a Dios el pelotón pudo reaccionar bien. La guerrilla se replegó, luego de eso llegaron a auxiliar a un compañero que llegó a levantarme el ánimo, a decirme que todo iba a estar bien. Me comenzaron a quitar el equipo y el armamento. Mi compañero caminó unos 40 metros y pisó otra mina, en ese momento otra vez la guerrilla nos hostigó, pero el pelotón estaba un poco más ubicado y luego se fueron [el grupo armado organizado]», declara Pulgarín.
A causa del clima, el helicóptero solo pudo ingresar a la zona horas después para evacuar a los heridos, quienes fueron llevados a un centro hospitalario en Cúcuta. Al despertar, Cristian se dio cuenta de que la pierna izquierda había sido amputada, y ahí pensó que su vida estaba acabada.
En medio de la incertidumbre, llegó a la capital del país para iniciar su recuperación con el firme pensamiento de tener una pensión e irse a su casa sin tener un proyecto de vida hacia el futuro. Durante todo este proceso su familia estuvo apoyándolo, al igual que el Ejército Nacional.
Un día de rutina, Cristian se encontraba sentado en uno de los tantos lugares del Batallón de Sanidad, cuando se le acercó Miguel Yepes, para invitarlo a observar el equipo de voleibol sentado, el cual dirigía y tenía en su haber varios trofeos, pero que Pulgarín no conocía y le parecía lejana la idea de enlistar las filas de un equipo deportivo, cuando ni un balón había tocado en su vida.
«Al principio no quise ir, luego después de tanta insistencia accedí, me senté como tres días solamente a verlos jugar, al cuarto el profesor me dice: "Pulgarín entre un rato". Me puse a jugar con ellos y vi que era divertido, así que seguí entrenando; primero lo cogí como un pasatiempo y para no pensar en otras cosas, después ya comenzamos a viajar, me quedó gustando y ahora soy selección Colombia y pertenezco al equipo de las Fuerzas Militares», expresa Cristian, quien agradece al Ejército Nacional y a la Dirección de Veteranos y Rehabilitación Inclusiva, DIVRI, por el apoyo, y también a su esposa Catherine Moreno y sus dos hijas María Ángel e Ivonne María.
Ahora, junto a sus 13 compañeros de equipo, dejaron en alto el nombre de Colombia, quedando campeones en el Torneo Interclubes Internacional de Voleibol Sentado: Desafiando Nuestros Límites, que se llevó a cabo en Costa Rica.