ESPRO

Un día como Soldado
Alumnos de la Escuela de entrenamiento cristiano Tierralta viven la experiencia soldado por un día
Un día como Soldado Soldados por un día de la Escuela de Entrenamiento Cristiano junto al Coronel Ramiro José Urueña, Subdirector de la Escuela de Soldados Profesionales
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Eran las siete de la mañana cuando cinco hombres y cinco mujeres que querían vivir la experiencia de ser soldado por un día llegaron a las instalaciones de la Escuela de Soldados Profesionales.

Para ellos, llevar el uniforme de un Héroe Multimisión fue todo un honor cuando vivieron en carne propia el día a día de estos hombres y mujeres que están dispuestos a darlo todo por su patria.

Después de conocer la historia del Soldado Pedro Pascasio Martínez quien jugó un papel fundamental en el triunfo de los patriotas sobre el Ejército realista, formaron para recibir su camuflado y sus botas.

"Lo más difícil de todo fue la prueba de supervivencia en agua", asegura Daniel Felipe Solano, un bogotano de 27 años de edad. "Cuando estas fuera del agua se ve todo muy fácil, pero una vez adentro llega el miedo, empiezas a respirar mal y todo se vuelve un caos", continúa. Para él, la labor del soldado es digna de admiración y respeto, requiere de una excelente capacidad física y sin duda se convirtió en un reto para todos ellos.

Completamente mimetizados pero visiblemente agotados, se dirigieron en fila, como un verdadero Soldado, hacia el polígono, allí conocieron el armamento y se familiarizaron con los equipos que deben cargar diariamente los soldados.

En el rancho de tropa, cada uno de ellos, en fila detrás de los alumnos de la Escuela procedió a recibir su almuerzo y como ellos, también en fila y en silencio comieron rápidamente para continuar su agotadora jornada.

"Cada etapa vivida fue bastante especial" señala Nathaly Mejía Castro, "aquí eres puesto a prueba y te das cuenta que puedes sobrevivir en diferentes circunstancias. Gracias a esta experiencia empiezo a ver de una forma diferente a los militares de nuestro país, jamás creí que les tocara tan duro", enfatiza.

Ya sobre las tres de la tarde estos soldados por un día caminan hacia la pista del Soldado Profesional. En uno de los puntos más altos y distantes de la Escuela, mucho más agotados pero visiblemente impactados por la importante misión del Soldado, se enfrentan a 17 ejercicios que requieren toda su concentración y esfuerzo físico.

"Aquí son las mujeres quienes sobresalen en la ejecución de los ejercicios", asegura el Teniente Juan David Ramírez, instructor del curso, quien además destaca el trabajo de uno de los participantes que con 63 años de edad logra recorrer toda la pista y desde el final alienta a sus compañeros para que lleguen a la meta.

Hugo Mario Rodríguez, director de la Escuela de entrenamiento cristiano afirmó que "esta experiencia se vive una sola vez en la vida, cambia la percepción y elimina los perjuicios que se tienen frente al trabajo de los soldados, aquí pudimos ver el compromiso y la pasión de todos los militares", añadió.

Aunque la jornada de estos soldados por un día fue mucho más corta y menos exigente, al final del día estaban cansados, bastante sucios y esperando llegar pronto a su lugar de descanso, sin embargo, la sonrisa en sus rostros no se borraba pues estaban felices de haber tenido el privilegio de conocer de cerca lo que significa ser un soldado.



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