En el séptimo aniversario del Comando de Personal del Ejército Nacional, una unidad especializada en la administración del talento humano de esta institución, mantiene el cumplimiento de la misión constitucional.
Ciertamente, administrar el recurso humano de una organización no es nada fácil, mucho menos la de una de las empresas más grandes de Colombia, y con la particularidad que esta tiene al ser la institución militar más grande con la que cuenta el país. Actualmente, con más de 220.000 efectivos en sus filas, tienen por misión cumplir con la seguridad y defensa del territorio nacional, así como su soberanía.
La dinámica de administrar personal es un reto y desafío diario, en el que se adelantan procedimientos de ascensos, retiros, traslados, proyección de carrera, bienestar, y otros que buscan la profesionalización de la Fuerza y el desarrollo integral de hombres y mujeres que conforman el Ejército en un sano ejercicio de promover sus proyectos de vida.
Así, tras siete años desde la creación del Comando de Personal del Ejército Nacional, la Fuerza ha entregado oportunidades de profesionalización e inclusión en la vida militar a más de 4.000 mujeres que son soldados, suboficiales u oficiales; así como también la resocialización de 2.945 privados de la libertad que ahora están con sus familias, como parte de la gestión y administración penitenciaria de las cárceles de alta y mediana seguridad del Ejército, a través de la Dirección de Centros de Reclusión DICER.
Este comando funcional, que hace parte de la Jefatura de Estado Mayor Generador de Fuerza, se ha transformado y evolucionado ante la exigente tarea de contribuir a la existencia generacional del Ejército y como parte de esta labor es de destacar su reorganización en la distribución misional de siete direcciones que realizan todo el acompañamiento a lo largo de su línea de carrera.
A través de su Dirección de Gestión Humana DIGEH, 6.275 militares han participado en modernas evaluaciones de competencias que los impulsa a edificar su carrera bajo los estándares de exigencia y calidad que requiere como miembros de la institución. Así mismo, a través de la Dirección de Preservación y Seguridad de la Fuerza DIPSE, en los últimos 7 años, se ha logrado la certificación de 5.711 miembros del Ejército en Trabajo Seguro de Alturas, como parte de sus políticas de preservación inteligente.
CUna de las siete direcciones que pertenecen al Comando de Personal, es la Dirección de Personal DIPER, y tiene la basta responsabilidad de garantizar procedimientos transparentes que permitan la rotación sistemática del personal dentro y fuera del país como Latinoamérica, Europa y Asia, para fortalecer sus destrezas. Es el caso de 9.708 militares que han venido capacitándose y representando al Ejército Nacional en el mundo.
En siete años de gestión el COPER ha impulsado el entrenamiento del personal militar con los más altos estándares de calidad a través de 1.480 cursos de combate y otros que hacen de cada soldado entrenado a nivel mundial.
Administrar el talento humano no sería posible sin entender las complejas necesidades, debilidades y fortalezas de la Fuerza, por eso, el COPER canaliza sus esfuerzos a través de la Dirección de Personal DIPER, Dirección de Sanidad DISAN, Dirección de Prestaciones Sociales DIPSO, Dirección de Gestión Humana Por Competencias DIGEH, Dirección de Centros de Reclusión DICER, Dirección de Familia y Bienestar DIFAB, Dirección de Centros de Reclusión Militar DICER, y finalmente la Dirección de Preservación de la Integridad de la Fuerza DIPSE.
No todo es trabajo, y reconociendo que, el capital más importante del Ejército son las personas, el COPER propende por el bienestar de sus soldados y familias, a través de la Dirección de Familia y Bienestar DIFAB, y la Dirección de Sanidad Militar DISAN. El Ejército puede ser una organización compleja, así como funcionan las dinámicas familiares, por eso a través del centro de conciliación Mg. Jorge Alfredo Duarte se ha dado atención a 754 solicitudes de conciliación extrajudicial en derecho de familia, para fortalecer los lazos de la familia militar.
Cada hombre y mujer que integran la institución, es un ser humano que como cualquier otro está motivado por sus propias expectativas, proyectos de vida, sueños, ilusiones y vocación de servicio para pertenecer al Ejército y en función de la misión, estos soldados entregan años de servicio a la nación y los colombianos, por eso no es para menos la extenuante labor de administrar miles de corazones que vestidos de pixelado esperan lo mejor del Ejército en la proyección de sus carreras, pero también de su realización personal, familiar y profesional, así las cosas son siete años de trabajo en la planeación, ejecución y evaluación de más de 200 procedimientos que permiten la correcta administración del talento humano del Ejército.