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Saludo del Comandante
Bajo un imponente escenario que guarda especial significado para la historia del país, hoy, desde esta ciudad de Florencia, acertadamente denominada como puerta de oro de la amazonia colombiana, lidero la sexta división del ejército na-cional con el acompañamiento de nuestro dios, guía supremo de todas nuestras actuaciones, en compañía de mis superiores, de mis subalternos, y de mis fami-liares. Pueden estar seguros que este voto de confianza que me ha sido enco-mendado será retribuido con total entrega y dedicación, trabajando sin descanso por esas comunidades que finalmente son las destinatarias de todos nuestros esfuerzos. Este propósito, lo lograremos junto a estas tropas que están hoy vesti-das de honor las cuales prometo antes dios, comandar y liderar, con la altura y dignidad que merecen los soldados de Colombia.
Tengo el mando de una de las divisiones más importantes del país, con respon-sabilidad sobre los departamentos del Caquetá, putumayo y amazonas, pero además sobre 3.857 kilómetros de frontera, es un reto personal y profesional que acojo con total beneplácito.
A ustedes señores oficiales, suboficiales, soldados y civiles al servicio de las fuerza, les invito a ejercer un liderazgo socialmente sensible, cercano a las co-munidades, procurando establecer y estrechar aun mas esas relaciones cordiales y respetuosas con las autoridades civiles, eclesiásticas y con nuestras ancestra-les etnias indígenas. Así no seremos inferiores a las exigencias y anhelos del pueblo colombiano. Los hombres y mujeres de nuestro ejército quienes comando, tienen el imperativo moral de ser perseverantes y disciplinados, único camino pa-ra conquistar la victoria, siempre con pleno respeto a la constitución y a la ley.
El deber constitucional nos obliga a valorar y neutralizar el poder de las amena-zas, a comprometernos en la lucha contra el negocio ilícito del narcotráfico, la mi-nería criminal y los delitos conexos.

Pero debo decir también que el factor de éxito para nuestra labor, es lograr que la sociedad tenga gran confianza y credibilidad sobre sus instituciones, lo que sig-nifica que en la medida en que nuestro trabajo cree y genere fuertes lazos de cooperación y solidaridad, se facilitará la capacidad de las instituciones para in-terpretar acertadamente las necesidades de las comunidades.
No se entiende un ejército lejos del sentir ciudadano, de sus necesidades y apremios. Hoy día es necesario salir aun mas de los cuarteles pues una de las tareas más importantes que debe desarrollar todo comandante militar. Es la de ganar con sus acciones, con su ejemplo, con su emprendimiento, el corazón y la mente de sus conciudadanos.
A los ciudadanos de los departamentos del Caquetá, putumayo y amazonas me permito recordarles, que siempre ha existido y siempre existirá un Ejército que seguirá jugando un papel de gran importancia en labores asociadas con la reha-bilitación y reconstrucción del país con miras a facilitar su desarrollo socioeconó-mico, generando de esta manera nuevas oportunidades para la población espe-cialmente en zonas rurales, de tal forma que se desincentive un retorno a la vio-lencia o el incremento de la criminalidad. Pues es claro que sin control territorial, sin el monopolio de las armas por parte del estado, toda violencia se recicla.
De firmarse un acuerdo, todos los colombianos anhelamos que el postconflicto se convierta en un periodo de transición que conduzca al fortalecimiento institucio-nal, a la profundización de la democracia, el restablecimiento de la convivencia social y la consolidación de la seguridad.
Esta unidad tiene bajo su responsabilidad una inmensa franja territorial que in-cluye parte de la Amazonía, una importante región dueña de complejos ecosiste-mas, de una riqueza incalculable en recursos naturales y con una gran diversi-dad cultural de las comunidades locales que la habitan.
Proteger esta importante región, al igual que otras, es un elemento fundamental de la misión encomendada. Una tarea de la cual pueden estar seguras las comu-nidades, cumpliremos con debido celo trabajando de la mano de autoridades lo-cales y regionales.
Lo seguiremos haciendo con gallardía y dignidad, con eficacia y lealtad, con fir-meza y patriotismo.
Nuestro esfuerzo estará concentrado en contar con un ejército entrenado y capa-citado para proteger al pueblo colombiano.
Debo afirmar, que quienes integramos el ejército nacional seguiremos teniendo como norte la legitimidad, en aras de fortalecer la confianza que la sociedad ha depositado en nuestras manos.
Lo haremos basados en ser constantemente un Ejército que aprende, con un comportamiento ético que refleje una institución sólida, transparente, profesional y comprometida, que apunta todo su esfuerzo en transformarse para avanzar, pe-ro que además trabaja cada día para contribuir en la construcción de un país máss seguro, más próspero, más equitativo en procura de alcanzar un escenario de paz estable y duradero, del cual seremos protagonistas y que abrirá nuevos horizon-tes a nuestra nación.



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