Hace pocas semanas integró el equipo USAR COL-1 que permitió a Colombia mantener la certificación internacional INSARAG de la ONU. Hoy, el sargento viceprimero Jhon Freddy Polo Santos fue convocado para apoyar una eventual misión de búsqueda y rescate tras la emergencia registrada en Venezuela. «Si es necesario quitarme mis botas para dárselas a un rescatista para que cumpla su misión, lo hago».
La frase, pronunciada por el sargento viceprimero Jhon Freddy Polo Santos sobre su participación en el equipo USAR COL-1, hoy adquiere un significado diferente. Mientras las autoridades atienden la emergencia generada por el terremoto registrado en Venezuela, nuestro suboficial fue convocado como integrante del equipo colombiano especializado en búsqueda y rescate urbano, una capacidad que podría ser requerida para apoyar labores humanitarias en el país vecino.
Hace apenas unas semanas, el sargento Polo hizo parte de los 62 especialistas y cuatro canes que permitieron a Colombia mantener la certificación internacional INSARAG, de las Naciones Unidas, el más alto estándar mundial para equipos de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Ahora, las capacidades que fueron evaluadas durante aquel exigente proceso podrían ponerse al servicio de una emergencia real.
Cuando ocurre un terremoto, las imágenes suelen concentrarse en quienes remueven escombros, localizan sobrevivientes o ingresan a estructuras inestables para salvar vidas. Sin embargo, detrás de cada rescatista existe un grupo de especialistas cuya labor resulta igual de importante para el éxito de la misión.
Allí se encuentra el sargento Polo.
Con más de dos décadas de servicio en el Ejército y subsistema de ingenieros, este suboficial forma parte del componente de soporte operacional, una capacidad fundamental para garantizar que las operaciones de búsqueda y rescate funcionen de manera segura, organizada y eficiente.
Su trabajo comienza mucho antes de que los equipos lleguen a la zona de emergencia. La revisión de herramientas, la organización de la carga, el control de inventarios, el mantenimiento de equipos, la coordinación logística y la distribución de recursos hacen parte de una responsabilidad silenciosa que puede marcar la diferencia cuando cada minuto cuenta.
«Detrás de cada rescatista tiene que haber alguien que lo soporte. El soporte operacional es la columna vertebral de una operación de búsqueda y rescate. El rescatista debe sentir que tiene un respaldo permanente para cumplir su misión», explica el sargento.
Su ingreso al equipo USAR COL-1 fue el resultado de años de experiencia y preparación. Cerca de 900 aspirantes de diferentes instituciones del país participaron en el proceso de selección que permitió conformar el equipo colombiano de búsqueda y rescate urbano. Tras varias fases de capacitación y evaluación, fue escogido para integrar el grupo que representó a Colombia durante el proceso de recertificación internacional.
Para el suboficial, aquella oportunidad significó mucho más que una acreditación profesional. «Representar al Ejército Nacional y a todos los soldados que hacen parte de esta institución fue un orgullo enorme. Allí se vio reflejado el trabajo de muchos años», recuerda.
Finalmente, Colombia mantuvo la certificación INSARAG y ratificó sus capacidades para responder ante desastres de gran magnitud. Para el sargento Polo, aquel logro estuvo acompañado de un profundo sentimiento de gratitud hacia su familia, sus compañeros y el Ejército Nacional.
Hoy, mientras permanece atento a una posible misión internacional de apoyo humanitario, comprende que toda la preparación recibida tiene un propósito superior y estar listo para servir cuando las personas más lo necesitan.
Por eso, conserva una frase que resume la esencia de su labor: beyond the rubble, 'Más allá del escombro', una expresión que refleja el compromiso de quienes trabajan detrás de cada operación de rescate y que, aun lejos de las cámaras, hacen posible que otros puedan salvar vidas.