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Saludo del Comandante de la Tercera División

Mayor General LUIS FERNANDO ROJAS ESPINOZA

Quiero ante todo dar gracias a Dios por el don de la vida, a mis padres y familia por ser mi fortaleza, mi esposa Migdalia y mis hijos que son la razón de ser de mi existencia y al alto mando que en cabeza de mi General Rodríguez Comandante de las Fuerzas Militares y mi General Lasprilla Comandante del Ejército me permiten colmar esta aspiración de soldado.

En este campo de paradas que soporta en su suelo un largo y glorioso recorrido del que hacer militar, en diciembre de 1986 cuando el Comandante de la Tercera Brigada ponía sobre mis hombros las dos estrellas que distinguen el grado de Teniente, mi mente hacia un viaje fugaz al cgto de toez del municipio de Belalcazar precisamente el 7 de agosto de ese año cuando moribundo en mis brazos, mi Capitán Óscar Barragán Guevara me pedía que le entregará su argolla de matrimonio a su esposa como testimonio eterno de amor a ella y a sus 4 pequeños hijos y que en su honor cumpliera ese sueño de llegar a la cúspide de nuestro escalafón.

Por eso este momento representa tanto para mí, porque hoy reafirmo el mismo sentimiento de esos héroes que hasta el último aliento de su vida expresan el amor por su familia, su patria y su Ejército y que jamás vacilan en cumplir su deber.

Ese mismo sentimiento que arropa a los oficiales, suboficiales y soldados de Colombia, porque nuestra vocación está arraigada, firme y tan sólida que es capaz de soportar las más duras tempestades que quieren socavar sus raíces.

El soldado colombiano es quizás el más versátil del mundo, porque ha debido adaptarse de un conflicto irregular clásico donde eran las armas casi el único elemento constitutivo de la victoria, a enfrentar todas las mutaciones y degradaciones criminales y terroristas de quienes algún día pretendieron evocar las banderas revolucionarias, y que hoy, plantean en este nuevo escenario, que cualquier medio aparentemente inofensivo lo pueden convertir en un arma mucho más dañina y letal, para atacar la principal fortaleza de nuestra noble institución, la moral y la voluntad.
Ese nuevo escenario no está en las montañas ni en los páramos y no busca solo afectar la legitimidad de nuestro proceder, está en medio de la sociedad y va tras la mente de sus ciudadanos que casi imperceptiblemente son bombardeados a diario por sus mensajes. Por eso hoy más que nunca la trilogía estado, FFAA, pueblo, en total armonía e integración, deben avanzar en ese camino de lograr afianzar los principios democráticos de nuestra nación llevando la seguridad y desarrollo de esas comunidades vulnerables que hoy son el principal objetivo de las Farc y el Eln.

Aquí pues se plantean dos escenarios. El que históricamente conocemos y que se ha enfrentado con las armas legítimas del estado propinándole una continua y permanente afectación logrando que hoy se encuentre en la menor cifra de efectivos de los últimos 10 años; y el escenario, ambiguo, complejo y versátil, donde el enemigo apela a cualquier recurso que pueda ser empleado para impactar la mente del ciudadano y lógicamente del adversario. En este caso, solamente podremos enfrentar esta nueva amenaza sí entendemos sus intenciones y adelantamos acciones que se traduzcan en mejorar las condiciones de seguridad y desarrollo de las comunidades.

Es aquí en este fértil suelo caucano donde comunidades de indígenas y campesinos de la mano con el Ejército y entidades del estado, vienen adelantando proyectos productivos y obras de infraestructura. Ese camino iniciado por mi General Barrero, ha continuado con mi General Giraldo al frente del Comando Conjuntó del Suroccidente y mi General Segura como comandante de la Tercera División. Usted mi General Segura, empodero a los hombres y mujeres de la división con la misión, estuvo al frente de las operaciones más significativas, género los estímulos y reconocimientos a los hombres y mujeres destacados en el cumplimiento del deber y fortaleció los lazos con las autoridades y la sociedad.

Reciba el reconocimiento de todos quienes bajo sus órdenes hemos sido protagonistas de estos logros y enorme contribución a la recuperación de los departamentos del Valle, Cauca y Nariño. Lo admiramos y le agradecemos todos sus desvelos y afanes por seguir construyendo un suroccidente cada día con más seguridad. Ese reconocimiento y confianza en sus virtudes y capacidades hicieron que el comando superior lo designara como comandante de la División de Asalto Aéreo, en donde estamos seguros, adelantara una labor igual o más loable que en esta su división. Para usted, su señora María Clara y sus hijos los mejores deseos para que los logros institucionales, familiares y personales, le sigan deparando muchas satisfacciones. Puede marchar tranquilo, porque su tarea será continuada por sus subalternos quienes tenemos bien claro el derrotero y afianzada la fe que nos motiva a seguir por el camino de la victoria, la fe en Dios que nos da el estandarte moral para no desfallecer, la fe en nuestros superiores a quienes hoy más que nunca necesitamos por su experiencia y sabiduría y la fe en el pueblo dignatario de todos nuestros desvelos y afanes.

Oficiales, suboficiales, soldados y civiles de la Tercera División, nuestro compromiso de honor está en el campo de batalla y sin pausa ni distracciones debemos continuar acumulando los éxitos que nos acercan a la victoria definitiva. Mi Capitán Barragán, hoy con las flores que deje en el monumento a los héroes caídos de la División, están expresada mi lealtad y compromiso de honor. Estos soles que hoy están sobre mis hombres, son su realización y el brillo que los cubre, emana del lugar más hermoso, donde sólo los héroes que parten tienen el privilegio de estar en el Ejército celestial.

FE EN LA CAUSA.
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