En el Fuerte Militar de Apiay, Meta, comenzó la historia del paracaidismo militar del Ejército Nacional, una capacidad estratégica en la que, durante más de seis décadas, se han formado hombres y mujeres preparados para cumplir misiones de alto riesgo en los escenarios operacionales más exigentes del país.
Cuando un militar se lanza al vacío desde una aeronave, no solo ejecuta un salto en paracaídas; pone a prueba su temple, disciplina, preparación física y fortaleza mental. Detrás de cada descenso existe un riguroso proceso de entrenamiento que ha convertido al paracaidismo militar en una de las capacidades más exigentes y representativas del Ejército Nacional.
La historia de esta especialidad se remonta a 1964, cuando en el Fuerte Militar de Apiay, Meta, fue creado el Batallón de Infantería Aerotransportado General Roergas Serviez y se desarrollaron los primeros cursos de paracaidismo militar. Desde entonces, este cantón militar es reconocido como la cuna del paracaidismo militar del Ejército Nacional, al haber dado origen a una doctrina que ha fortalecido las capacidades operacionales de la Fuerza durante más de seis décadas.
Con el paso de los años, la doctrina evolucionó y la Escuela de Paracaidismo Militar consolidó un modelo de formación para capacitar a oficiales, suboficiales y soldados en las diferentes especialidades aerotransportadas.
Su lema, «Desde las nubes, victoria», refleja el espíritu de quienes integran esta exigente escuela, donde el entrenamiento fortalece las capacidades físicas, técnicas y psicológicas necesarias para operar en escenarios de alta complejidad.
Cada alumno afronta semanas de entrenamiento intensivo que incluyen acondicionamiento físico, instrucción en procedimientos de seguridad, técnicas de descenso, conocimiento del equipo, prácticas en torres de entrenamiento y, finalmente, saltos desde aeronaves militares. Al culminar este proceso, obtienen las codiciadas alas doradas, símbolo de disciplina, coraje, profesionalismo y compromiso con la misión constitucional.
Aunque actualmente la Escuela de Paracaidismo Militar desarrolla sus cursos en el Fuerte Militar de Tolemaida, Apiay conserva un lugar de honor en la historia institucional, por haber sido el escenario donde nació esta capacidad estratégica del Ejército Nacional.
Su legado permanece vigente como el punto de partida de una tradición que continúa formando a los paracaidistas militares que integran las unidades aerotransportadas y de operaciones especiales de la Fuerza, preparados para actuar con precisión, valor y disciplina al servicio de Colombia.