En el marco del Día del Niño , el Ejército Nacional abrió las puertas de su Escuela de Equitación para regalarles a dos pequeños hermanos una experiencia inolvidable , conocer, cuidar y montar caballos por primera vez.
Aarón y Maxi, dos pequeños soñadores, vivieron una jornada inolvidable gracias al Ejército Nacional. Estos hermanos, hijos de un cabo primero, pasaron un día junto a uno de los animales que más aman.
Desde muy temprano, cuando fueron recogidos en su casa, la emoción se sentía en el ambiente. Durante el trayecto, miraban con ilusión por las ventanas, preguntándose cuánto faltaba para llegar. Las ansias por cumplir su gran sueño de montar un caballo hacían vibrar cada minuto del camino.
Al llegar los esperaba un mundo nuevo por descubrir. Recorrieron las caballerizas, aprendieron a cuidar, alimentar y peinar a los caballos. Los acariciaron con ternura, caminaron a su lado y comenzaron a construir un lazo de confianza con esos nobles animales. Guiados por un teniente instructor de la Escuela de Equitación, recibieron una clase básica sobre cómo montar, y al final, se atrevieron a realizar algunos trucos sobre el lomo de sus nuevos amigos de cuatro patas.
Más allá de la actividad lúdica, fue un encuentro profundo entre los niños y los caballos, pensado para generar conexión, respeto y sensibilidad. La jornada buscó acercar a los niños al mundo equino desde la empatía y el cariño, promoviendo esa relación especial que también hace parte de procesos como la equinoterapia, donde los caballos contribuyen al desarrollo emocional, físico y social de las personas.
«Los caballos sienten cada acto que les brindamos. Aman el cariño, el respeto y la ternura con la que los tratamos», expresó el instructor, mientras Aarón y Maxi se despedían con sonrisas de los animales que tanto admiraron.
Para el Ejército Nacional, esta fue una jornada dedicada especialmente a los niños, motores de la familia. A través de esta experiencia, se les brindó un espacio de diversión y aprendizaje, además de una oportunidad para fortalecer su autoestima, confianza y vínculo con la naturaleza. Las instalaciones de la Escuela de Equitación, creadas para capacitar a militares en habilidades ecuestres de alta competencia, se abrieron con el corazón para ofrecer a estos pequeños una experiencia segura y transformadora.
Los padres de Aarón y Maxi se mostraron profundamente agradecidos. «Siempre les hemos inculcado el amor por los animales y la naturaleza. Hoy vimos cómo conectaron con los caballos, enfrentaron sus miedos y se llenaron de confianza. Nos vamos felices y con el corazón lleno por esta oportunidad que el Ejército les brindó», expresaron con gran emoción.
Este Día del Niño quedará grabado en sus corazones como una aventura mágica, llena de aprendizajes, sonrisas y ese amor genuino que solo puede surgir entre un niño y un caballo. Al despedirse, Aarón y Maxi no dudaron en decir con una gran sonrisa esperarían volver.
Fuente: Prensa Dirección de Comunicaciones Estratégicas.
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