Los hombres y mujeres del Ejército Nacional no solo cumplen la importante misión de velar por la seguridad y defensa de los colombianos: su compromiso va mucho más allá, dado que, adicional al componente operacional, también trabajan por el bienestar de las comunidades, especialmente en situaciones complejas y de contingencia, brindando esa mano amiga cuando más se necesita.
Así lo demostraron durante la emergencia invernal que azotó al departamento de Córdoba el pasado mes de febrero, en la cual, haciendo gala de su vocación de servicio, dedicación y absoluta entrega, apoyaron a la población afectada a causa de las inundaciones. Pero su labor no se limitó solo a ayudar a las personas, pues, en medio de las aguas surgió una historia de esperanza y humanidad: el rescate de un perrito que se encontraba solo y desamparado ante la adversidad.
Se trata de Aqua, un perro criollo que fue encontrado por los soldados del Batallón de Infantería Liviana N.° 33 Junín, de la Décima Primera Brigada, cuando estos, con ayuda de un bote, brindaban asistencia y apoyo a los damnificados con la evacuación de enseres y elementos de hogar en los barrios de la margen izquierda de la ciudad de Montería.
El canino fue divisado a lo lejos por los militares, quienes no dudaron en lanzarse al agua para ir en busca de él. Como un gesto de solidaridad, fue acogido por el soldado profesional José Manuel Fuentes Pérez, uno de los uniformados que ayudó en su rescate.
En principio, el joven decidió darle un hogar temporal al no saber si el animal tenía dueños. No obstante, con el pasar de los días, tomó la determinación de adoptarlo de manera definitiva. «Desde el primer día el perrito se mostró muy cariñoso y no sé si es por agradecimiento que se ha apegado mucho a mí», indicó el soldado Fuentes.
Desde entonces, Aqua se ha convertido en su amigo fiel, ese que lo sigue y lo acompaña a todas partes, incluso a su lugar de trabajo, donde recibe afecto por parte de sus compañeros. «En ocasiones lo traigo al trabajo para que se desestrese, él corre de oficina en oficina, los comandantes lo tratan muy bien, ha tenido una buena aceptación», manifestó.
Al momento de su rescate, la mascota aparentemente se encontraba en óptimas condiciones de salud, sin embargo, luego de un par de meses, el soldado comenzó a notarlo decaído, sin apetito y empezó a bajar de peso, lo cual le generó una gran preocupación.
Tras realizarle exámenes veterinarios se le detectaron endoparásitos, por lo que tuvo que ser sometido a un estricto tratamiento durante un mes para combatirlos. Una vez terminado, fue notable su mejoría y volvió a ser el mismo perrito alegre, que corre de lado a lado y mueve su cola en señal de felicidad y agradecimiento.
Han pasado cerca de 8 meses desde que Aqua llegó a la vida del soldado Fuentes, y como él mismo lo expresa, se convirtió en un miembro importante de su familia y han generado un vínculo especial. La historia de Aqua deja una gran reflexión y es que, en una emergencia, cada vida cuenta y que, entre el agua y el miedo, este hermoso ser de cuatro patas encontró unas manos dispuestas a salvarlo.